“La próxima revolución va a empezar en un museo” afirmó Ferran Barenblit, director del MACBA

El historiador argentino Ferran Barenblit, desde hace seis meses director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), una institución central de España con una colección de seis mil piezas y 320.000 visitantes al año, está convencido de que “la próxima revolución va a empezar en un museo, como el aleteo de una mariposa capaz de provocar un tornado”.

Barenblit nació en Buenos Aires en 1968 y a los 8 años junto a sus padres partió al exilio en España, donde decidió cambiar el Fernando de nacimiento por el mucho más catalán Ferran, mientras desarrolló una prestigiosa carrera ligada al mundo del arte contemporáneo como director del Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) de Madrid; del Centro de Arte Santa Mónica de Barcelona y como asistente de dirección en el New Museum de Nueva York.
El 1 de octubre de 2015, este argentino -que en su hablar conserva algo pero poco de la cadencia porteña-, asumió como director del MACBA, luego de ganar el concurso público internacional, al que se llamó tras la renuncia del anterior director, Bartomeu Marí.

Diarios de todo el mundo reflejaron por entonces la polémica que provocó la renuncia de Marí, quien había cancelado y luego autorizó una exposición que incluía una particular obra: una escultura titulada “Not dressed for conquering” (“No vamos vestidos para conquistar”), de la artista Inés Doujak, en la que una mujer sodomiza a una figura muy parecida al ex Rey de España Juan Carlos I.

“¿Si aquello me condicionó? Claro que sí, sería ingenuo decir que no. Las instituciones aprenden también de su historia, ignorarlo seria una temeridad. Sin embargo hay que saber ponerlo en el lugar que tiene que estar. Las personas tomaron las mejores decisiones que se podían tomar en ese momento, que creyeron convenientes. Un capitán de barco siempre quiere lo mejor para su nave”, dice Barenblit en una entrevista telefónica con Télam, desde Cataluña.

“Vamos a reconocer que con el conflicto, la institución cultural consigue más visibilidad. Y en función de una imagen, el conflicto aun aparece más visible. Muchas veces se cree que el arte tiene que jugar con la provocación y no estoy de acuerdo. No existe esa noción de provocación, eso es algo que se genera externamente. Y tenemos algunas normalidades asumidas que quizás no son muy enriquecedoras intelectualmente, pero que son ciertas, como la importancia de la imagen por encima de otras manifestaciones que en teoría provocarían menos debate. Por ejemplo, una narración escrita acaba siendo menos polémica que una obra expuesta en un museo. ¿Qué tiene la imagen que es tan poderosa? es algo que me pregunto y me sigo preguntando”.

Curador de la exposición dedicada a Raqs Media Collective que se vio el año pasado en la Fundación Proa de La Boca, Barenblit asegura que el MACBA busca escribir una historia de arte que no beba necesariamente de las fuentes hegemónicas.

 

– Télam: A seis meses de haber asumido como director de MACBA, ¿qué balance haces?

– Ferran Barenblit: Un balance es mucho decir, podemos hablar de intenciones. Y pensar a qué he venido a la institución: no vine a romper con nada sino a transformar. Al poco de llegar, el museo cumplió 20 años, lo que me hace pensar cómo debería ser el Macba en 2035. El museo es en general un lugar que se piensa hacia el pasado, por eso es importante pensarlo hacia el futuro y ver qué tiene que hacer para cumplir su papel en una ciudad como Barcelona. Lo más importante no es qué hacen los museos sino cómo lo hacen. Algunas palabras clave para mi son conocimiento, producción de sentido, centralidad en las audiencias, cuestionador, con el doble objetivo, ser capaz de poner en el centro el espectador y darle todas las herramientas posibles para ser un ciudadano mas fuerte a partir del desarrollo de una subjetividad. Hay que entender que no hay puntos de vista privilegiados, que la verdad no existe y que aquí cultivamos las incertezas.

 

– T: Pensar el museo de aquí a 2035 es un lindo ejercicio, además teniendo en cuenta que ha cambiado su definición tradicional..

– FB: Sí, aunque yo creo que la noción tradicional de museo que conserva, documenta, expone, comunica y divulga sigue siendo muy válida. Ahora lo que importa es el cómo, sobre todo en un museo de arte contemporáneo, hay que ser un agente crítico especialmente activo en la sociedad en la que está inserta para generar y posibilitar que se desarrolle un pensamiento critico, profundo, poderoso. También hay que disfrutar el museo. Además de ser un espacio de conocimiento, allí hay que pasárselo bien. Y eso tiene que ver con la importancia que tiene la audiencia; todas y cada una de las personas que entran por la puerta son el verdadero objetivo del museo. Tenemos que desafiar esa dicotomía entre ‘los que saben’ y ‘los que no saben’, los expertos y los conocedores. Todos estamos aprendiendo. Las palabras clave aquí son emoción, participación, imprevisibilidad y experiencia.

 

– T: ¿Cuáles son los puntos fuertes o más destacables de la colección permanente del MACBA?

– FB: Esta es una colección que funciona como sistema, como una red que va tomando sentido cuando las piezas están unas cerca de otras. Y es una colección que tiene muchos vectores. En términos generales, hay un deseo de escribir una historia de arte que plantee alternativas a las visiones que se han dado desde los centros que han manejado históricamente el poder en el arte. Y Latinoamérica ha sido muy importante en estos veinte años de museo. El MACBA fue uno de los pioneros en mostrar determinados artistas latinoamericanos, y en el último tiempo, ese interés se extendió hacia el Mediterráneo y Medio Oriente. Aquí tenemos un espacio muy interesante para poner en contacto estos dos mundos que a priori no tiene muchos lugares en los que estar en contacto.

 

– T: ¿Cuál es el papel actual del museo?

– FB: Tengo la convicción de que la próxima revolución va a empezar en un museo. Me interesa mucho la teoría del caos, sobre todo aquello de que el aleteo de una mariposa puede provocar un tornado al otro lado del mundo. Yo creo que sí existen los multiplicadores en el camino. La próxima revolución quizás empezó ayer en el MACBA, pero no puedo demostrarlo. Los que trabajamos en museos tenemos que actuar pensando que estamos generando revoluciones, aunque lo hagamos de una forma tan pequeña.

FUENTE TELAM

Autor: Mercedes Ezquiaga

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