Entrevista a Enrique Avogadro, ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires: “Sabemos admitir los errores, en Cultura falta liderazgo”

Con 41 años y menos de dos semanas como ministro de Cultura de la Ciudad, Enrique Avogadro parece ser la encarnación de los valores del PRO. Llega a la primera entrevista en extenso con Clarín con el desayuno en una bolsita: frutas. Hoy no viajó en bicicleta, algo que hace cada vez que puede. Se lo ve descontracturado, con la camisa desabrochada y unos zapatos náuticos cómodos, sin cordones, para contrarrestar el calor.

Este es el hombre que en 2018 manejará un presupuesto de casi 4.300 millones de pesos, muy cerca de los 4.481 que tiene su par de Nación para todo el país. Él fija, como una de sus misiones, vincular los espacios de la cultura independiente con la cultura estatal, sin olvidarse de crear oportunidades para los emprendedores privados. Apela a la cultura como factor de desarrollo y aplica conceptos de la época: “inteligencia colectiva” para articular esfuerzos entre instituciones públicas y privadas, promover el “ecosistema cultural” e “innovación” para modernizar los procesos del Ministerio que ahora conduce. La palabra “equipo” será una las claves de la entrevista.

¿Qué falló para que en sólo dos años de gestión de Horacio Rodríguez Larreta éste sea el tercer cambio de ministro en Cultura (antes estuvieron Darío Lopérfido y Ángel Mahler)? Avogadro responde que quizás “se puso más el foco en la persona y menos en la discusión sobre política cultural”. Y que, entre los cambios que se vienen intentará pensar la gestión como un cuerpo vivo interrelacionado entre distintas instituciones y no como una “una sucesión de actividades ad infinitum“.

– ¿Qué significa que hubo más foco en las personas?

– Si vos te fijás todas las discusiones sobre quien toma o deja el Ministerio de Cultura se tratan sobre el responsable de turno y mucho menos sobre qué es lo que se va a hacer, qué se pretende hacer, cómo sostenerlo.

– En ese sentido hubo también una falla de los responsables de turno…

– Sí, yo creo que nosotros como gobierno no tenemos problemas en admitir cuando nos equivocamos. Lo importante es procesar rápido ese aprendizaje y seguir adelante. Lo digo sin eufemismos porque justamente son los valores de todo el espacio, de PRO, de Cambiemos. La Ciudad viene, de todos modos, de años de una gestión cultural muy potente. No es que yo asumo con un problema de tierra arrasada. Tengo un equipo muy bueno, pero siento que ese equipo hoy no está jugando bien, porque está muy desconectado, hay un problema de liderazgo claramente, pero el escenario para mí es muy positivo. No solamente porque es un honor ser el ministro de Cultura sino porque las herramientas están. Hay programas que son muy interesantes, lo que tengo que ver es cómo los terminamos de alinear con relación a una visión y activar los vasos comunicantes.

– Va a tener que trabajar con el Presupuesto 2018, ya cerrado, que son casi 4,3 mil millones de pesos, apenas un 13,2 por ciento más que el año pasado y que se queda un poquito debajo de la inflación.

– Yo la verdad que soy muy optimista. Por supuesto que siempre voy a bregar por tener más presupuesto. El presupuesto de Cultura en la Ciudad se ha ido aumentando a lo largo del tiempo, además se han sumado otras herramientas que lo amplían, como la Ley de Mecenazgo. Y por otro lado hay una cantidad de recursos destinados a actividades culturales que están en otros ministerios dentro del Gobierno de la Ciudad. A mí no me interesa traer eso al área de Cultura sino conectar todas esas áreas.

– Pero, ¿va a tener que afinar el lápiz?

– Bueno, así como por prudencia no puedo decirte hoy, porque estoy hace una semana, qué programa funciona y cuál no, señalo que hoy no pienso la gestión desde el programa; primero estamos discutiendo la visión. En ese camino, por supuesto que vamos a encarar una revisión completa y es muy probable que la mayoría de programas continúen con mejoras, algunos se transformen y alguno desaparezca.

– ¿Todavía no se puede hablar de cuáles desaparecerían?

– No corresponde porque estos días los dediqué exclusivamente a reconstruir el capital humano en el Ministerio. La ventaja es que el equipo está en marcha, no es que está el Ministerio paralizado. Hay gente muy profesional que tiene ya una agenda y un presupuesto para el año que viene, es muy probable que los cambios se vayan viendo para la salida del verano. Tampoco va a haber cambios drásticos en términos de herramientas, no van a ser drásticos porque a mí me interesa generar una conversación alrededor de esos cambios y no subir a la montaña y bajar con la posta como si fuera un iluminado.

– Pero, ¿por qué mencionaba la necesidad de reconstruir el capital humano?

– Yo veo que hay un problema de liderazgo importante, de muy buena gente, con mucha experiencia, que por la falta de una visión común hoy funcionan más como compartimentos estancos, cada uno haciendo lo suyo, y mucho menos como áreas que trabajan activamente en forma cruzada. A mí me interesa mucho más el trabajo en equipo que las individualidades. Me encontré con un ánimo espectacular en ellos. Reconstruir el capital humano es ya ir a la micropolítica de, bueno, no importa si te llevabas mal con alguien hasta la semana pasada: lo que te propongo es un borrón y cuenta nueva. Yo te garantizo que vas a tener las herramientas. Ahora tené la altura para olvidarte de lo que pasó, entender que en un contexto distinto pasaron cosas que por ahí no debían haber pasado. Hablo de peleas internas, lo que pasa en cualquier equipo donde no hay un Norte muy claro. Y como yo tengo algo de experiencia ya en liderar equipos, sé que lo más importante es el equipo.

– Vuelvo a un tema del presupuesto 2018. Desde el colectivo de asociaciones Cultura Unida se reclama elevar los fondos destinados específicamente a la creación independiente, que pasaron del 2,7% en 2016 al 1,8% del presupuesto del Ministerio para 2018. ¿Se va a revertir eso?

– A priori estoy de acuerdo con que tiene que haber una coherencia en que si decimos que tenemos que apoyar a la cultura independiente tienen que estar las herramientas para hacerlo. Pero me parece que la discusión no es solamente de un porcentual del presupuesto. El Gobierno de la Ciudad tiene muchísimas otras herramientas a disposición para pensar la política cultural y para brindarles a los espacios culturales independientes: pensemos en la difusión, en la conexión con sus públicos de cercanía, en una mayor participación. Por ejemplo, en términos de revitalización, yo me imagino conexiones que trascienden lo público y lo privado: una biblioteca pública puede trabajar en diálogo con un centro cultural independiente en un objetivo común.

– Hubo un programa este año, que convocó a mucha gente en las calles pero al mismo tiempo fue polémico, Estrellas en los Barrios, en el que participaban en muchos casos figuras que ya tenían lugar en espacios comerciales. ¿Va a continuar ese programa?

– No tengo todavía una definición sobre cada uno de los programas que hay en el Ministerio, por una cuestión de prudencia. Lo que sí puedo decir es que yo no tengo un gusto personal que vaya a afectar la gestión. A priori me parece muy saludable que haya actividades en todos los barrios de la Ciudad, sobre todo aquellos que no tienen una oferta más recurrente. Me interesa más combinar esa programación y esa activación cultural con lo que ya está pasando en esos lugares, en línea con la promoción a la cultura independiente. Al mismo tiempo, si ves la programación de festivales de la Ciudad, ha tenido una salida agresiva hacia todos los barrios. Hoy el Bafici se hace en toda la ciudad. Y lo mismo pasa con el FIBA.

– Hablando de la cultura en los barrios, hay una situación con el cine El Plata en Mataderos, que se había reabierto y se cerró. Los vecinos reclaman un centro cultural. ¿El tema se tocó ya?

– No, específicamente no. Desde ya que si hay un grupo de vecinos interesados se contactarán y si no, lo haré yo para interiorizarme. Conozco el caso, pero no cuál es su situación dentro de lo que se venía haciendo.

FUENTE https://www.clarin.com/cultura/sabemos-admitir-errores-cultura-faltaba-liderazgo_0_Bkp9-T9Mz.html

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