Entrevista a María Teresa Tartaglia, Directora del Complejo Museográfico Enrique Udaondo

El diario EL CIVISMO dialogó con la nueva directora del Complejo Museográfico Enrique Udaondo, María Teresa Tartaglia. En la charla también se repasó su reciente desempeño como directora de Cultura de la Municipalidad. Habló de la gestión anterior, evitando las críticas. Dijo que asumió con promesas de inversión desde Provincia.

– ¿Cómo describe su regreso al Museo Udaondo?

– Nunca me desligué del Museo. Hace 25 años estuve 7 al frente del Museo, pero nunca me separé del todo. Primero a través de las escuelas, con las clases de los miércoles para las alumnas del Instituto Superior de la Escuela Normal. Venía para didáctica de las Ciencias Sociales y me abrían las salas, algo que reconozco y agradezco a todos los directores. También di cursos para inspectores y para docentes. O clases especiales para alumnos o maestros ya recibidos. En 2006 inicié un proyecto que se declaró de Interés Provincial y Municipal. Era El Museo en la Escuela, presentado con la licenciada Marta Tonini. Se visitaban las escuelas con elementos del Museo. Hubo ocasiones en que personal del Museo, como Rosa Blotto, nos acompañaba a los colegios.

Cuando se dio el cambio de gestión en Provincia recibí una propuesta inmediata. Me ofrecían regresar al Museo. Dudé bastante, porque sabía que no era el Museo que yo había dejado hace 25 años. En enero, las autoridades de Provincia, la secretaria de Cultura y el director de Museos, no el actual, vinieron, recorrieron el Museo con arquitectas y después cruzaron a la Dirección de Cultura. Estuvieron conmigo dos horas y me volvieron a insistir en tomar la Dirección del Museo. Les dije que muy decidida no estaba pero me sentía más cerca de darle el sí. Hablé mucho porque mi esposo tiene un problema muy serio de salud y para asumir debía resolver esa cuestión del cuidado. Pude organizarme desde lo personal y conversar con el intendente, porque dejaba la Dirección de Cultura. A eso se sumó el apoyo unificado del PRO, de la Unión Vecinal y por supuesto de la UCR. Ante ello las autoridades de La Plata me llamaron de forma continua. 

udaondo

– Conoce que circuló otra información sobre su nombramiento. ¿Hubo distintas versiones, distintas interpretaciones? Por lo pronto, usted asumió con el anterior director de viaje, algo que a todas luces no fue lo ideal.

– No lo sé. Realmente no lo sé. En ningún momento me expresaron que el director anterior fuese a continuar. Si se te ofrece un cargo se supone que es porque está disponible. No lo sé. A mí me sorprendió que se hablara de la continuidad (de Andrés Mage) porque nunca me lo hicieron ver. No me expresaron eso. Siempre me ofrecieron el cargo a mí. Sí supe que se tomaba una licencia que le correspondía y que estaba otorgada oficialmente. Pero seguía la propuesta del cambio. Incluso sé que Provincia pensaba que Mage regresaba (de Europa) en una fecha anterior a mi asunción. Si tengo que expresar qué pasó con la información, no lo sé.

– ¿Cómo evalúa su paso por la Dirección de Cultura Municipal? El propio intendente llegó a hacer públicos algunos cuestionamientos.

– Creo que la política de la Dirección de Cultura fue buena. Pudimos desarrollar lo que proponíamos. Hubo un trabajo muy serio por parte de la Junta Municipal de Estudios Históricos y hubo una presencia muy fuerte en actos significativos. Y lo que elevábamos como propuesta, se cumplía. Hubiésemos necesitado más inversión para señalización y trabajos en las comunidades, pero no olvidemos que Cultura no tenía a la parte de Educación, como ahora. Antes estaba en otra Secretaría. Y eso cercenaba la política de Cultura. Tampoco teníamos responsabilidad directa sobre los talleres municipales. Nuestra visión era más acotada. 

– Estaba en la Dirección cuando se resolvió cortar el ciclo Música en la Plaza, ¿verdad?

– Eso lo manejaba directamente la Secretaría de Producción. Cultura no intervenía. Pero creo que hubo un problema económico con el pago de horas extras y una política económica que resolvió el Municipio y esos eventos se cortaron.

– Usted se trazó el objetivo de abrir el Museo de la Ciudad. ¿No cree que ese organismo podría estar cobijado en un espacio del Museo Udaondo?

– Podría ser, pero en un momento determinado se pensó que ese Museo debía ser el Museo Municipal de la Ciudad de Luján. Para que la gente no tuviera una visión no clara, no se pensaba que estuviera dentro del Udaondo. Creo que fue una buena decisión que se instalara dentro del Edificio de La Cúpula. En 1985 se creó el Museo y se hicieron muchísimas muestras en la Biblioteca Ameghino y en otros lugares. Se buscaba recordar al Luján de ayer y no se pudo concretar la puesta en marcha por falta de un sitio. En 2006 empezamos con el Museo en la Escuela. Y se completó con la idea del Museo de la Ciudad. Se pensaba en la Casona de Don Juan Barnech. El arquitecto Moreno había hechos unos planos importantes y con dinero de Provincia se hizo una intervención, en especial en los sótanos. Iba a haber talleres relacionados con la Escuela 1 pero nunca se pudo concretar la cesión desde la Dirección General de Escuelas, mediante convenio, al Municipio. Al carecer de eso, al querer retomar que se ubique ahí el Museo de la Ciudad, no pudimos avanzar. Las necesidades de la escuela eran otras, a pesar del legado de Barnech.

Ahí surgió la idea de La Cúpula. Es un lugar chico pero se piensa que en algún momento puede mudarse Control Urbano y Turismo y entonces extender el Museo en el edificio. No sé qué decidirá el intendente. Aunque no me voy a desentender del Museo porque de modo honorario seguiré trabajando. Como lo expresó el intendente, es un poco nuestro hijo. Lo creamos con mucho trabajo y respeto. Y Luján lo merece. Además tenemos una lista enorme de gente que quiere donar o prestar cosas. Y no aceptamos donaciones porque no tenemos dónde guardarlas.   

tumblr_nppdz16aZa1uxaasro1_1280

– ¿Cómo recibió al Museo Udaondo?

– No voy a nombrar o evaluar la gestión del anterior director porque muchas veces se responde a lo que te ordenan o al apoyo. Somos vecinos de Luján, conocidos y no puedo evaluarlo como persona. Sí veo una enorme dejadez de la Provincia. Creo que hace 15 ó 20 años que la Provincia no invierte acá. Como si la cultura no pasara por el Complejo Museográfico. Es como que no se asimiló que somos el mayor Museo de la Provincia, el mayor Museo de Argentina y el tercero en Latinoamérica. Eso provoca una dejadez enorme. Por eso encontrás que los techos en el Museo de Transporte se llueven. La Sala Federal también se llueve. La Capilla también. Habrán visto antes del acto de los 100 años de EL CIVISMO cómo estaba el Patio de Honor. Por eso trabajamos en ese espacio para que el diario pudiera tener una fiesta en un espacio agradable. Se revocó, le lavó, se pintó y se restauraron elementos para que el lugar estuviera agradable ante una fiesta tan importante para Luján. Ahora trabajamos en la Capilla. Tenemos la Sala de Moda vacía y solo dos salas con muebles amontonadas. Una de sus salas está en condiciones terribles en su estructura. Si tuviera esas salas arregladas puedo armar en el primer piso y me olvido de esas salas ante peligro de inundaciones. Se podrían sacar muchas piezas que están en depósito y exponerlas. Pero necesito que Provincia me arregle el lugar. Provincia tiene que invertir en el Complejo Museográfico.

 – Sin contar sueldos y una ayuda extra ante las inundaciones, el dinero con el que contó el Museo Udaondo para todo 2015 fue 11 mil pesos. ¿Qué se hace ante ello? ¿Hubo un cambio de actitud desde Provincia o todavía son solo promesas?

– Es cierto lo de esa cantidad de dinero y la ayuda extra fue mínima. Hasta ahora hay muchas promesas. Prometieron ayuda. Creo que la Provincia descubrió al Museo Udaondo. Y lo marca la actitud del director Provincial de Museos y Patrimonio. Desde que asumí vino dos veces, cuando hace muchísimos años que ningún funcionario provincial bajaba al Museo. Una de las veces vino con personal de Patrimonio y con arquitectos. Habló de una próxima visita, que sería el 8 de mayo. Igualmente, todo lo que estamos haciendo se hace con fondos de un pequeño bono que se recauda desde una asociación civil, con todo en orden, y el apoyo de la comunidad. Pero también el apoyo de personal del Museo, que se puso a trabajar como hace 25 años atrás. En ese entonces el respaldo de ellos era hermoso. Ahora lo siento igual, con la misma gente o en ciertos casos con sus hijos. Igual yo tenía 128 empleados y en la actualidad hay 68. Necesito guardianes para las salas y me dijeron que hasta julio no habría respuestas para eso. Solo tenemos algunas cámaras de seguridad que puso el último director, pero carecemos de alarmas. Falta modernidad en el Museo. Con el Departamento Técnico estamos planificando y entre todos vemos cómo avanzar.

13087742_10156892303450008_2697283883931299301_n

 – ¿Qué acordaron para ese avance?

– Para el 8 de mayo tenemos previsto reabrir la Capilla. Pasan los equipos de Mantenimiento, Restauración, Montaje. Todos con una tarea específica. Un poco en homenaje a EL CIVISMO hicimos una sala temporaria sobre la Ley Sáenz Peña y 1916, pero agregamos los 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra. Esa sala es un orgullo porque se armó moderna. Capilla también tendrá esa impronta. Esto da la pauta de que se pueden hacer cosas.

– Un modo de acercamiento de mucha gente al Museo era el uso del Salón Balcarce. ¿Es utópico recuperarlo?

– Los arquitectos dijeron que tenemos que fijarnos prioridades. Y que en esa escala el Salón Balcarce está detrás de otras cosas. Primero necesito contar con el primer piso. Luego los techos de Transporte. Después vendrá el Balcarce, porque además interesa ya que la Asociación Amigos tenía una entrada importante. Son inversiones grandes. Tenemos esperanza que la gobernadora o el vice visiten el Museo. Queremos que hagan aquí alguna reunión de gabinete. Todo lo proyectado y bueno encarado por el anterior director del Museo lo vamos a seguir. Nada se frenará a propósito.

– ¿Qué cosas, por ejemplo?

– Lo que era la ex Casa del Director tiene el NAC Udaondo para centro de investigaciones, conferencias y reuniones. Eso continuará. Tenemos un convenio con la UNLu desde el que se quieren hacer jornadas de historiadores. El convenio es amplio. Y vamos a inaugurar la Sala del Bicentenario en una sala que hoy tiene las cosas levantadas desde la inundación de agosto. Ocurre con la Sala Federal, la Sala Autonomías Provinciales, la Sala Rivadavia, la Organización Nacional. Estamos limpiando y haciendo un punteo de objetos. También el trabajo de difusión. Queremos una comunicación que continúe. No queremos un corte a nada bueno. Aunque podemos planificar distinto.

 – ¿Eso se proyecta para el próximo 9 de Julio?   

– Para esa fecha queremos la Sala del Bicentenario. Para eso recibimos un cuadro que el fin de semana fuimos a buscar. Es de Francisco Fortuny, que donaron sus bisnietos. Tenemos varios cuadros de Fortuny que mandó a hacer Enrique Udaondo cuando se hizo la Sala Villa de Luján. Le encargó al pintor cuadros que representaran a la Villa en la época de la colonia. Ahora recibimos esta donación y a lo mejor puede ser el eje de la Sala del Bicentenario. Puede ser esta imagen con San Martín, Belgrano, Güemes y muchos protagonistas anónimos.  

 – Habló de la Asociación Amigos del Museo. ¿Cómo está hoy esa institución? Porque hay datos de una división o ruptura.

– La Asociación Amigos va a rearmarse. Ya tuve una reunión y tendré otra en estos días. Puede haber división porque un grupo no concurrió a ese encuentro. Hoy no tengo nada en mi poder, pero creo que un grupo va a renunciar y otro seguirá.

– ¿Por qué surge esa división?

– No lo sé. No creo que sea en contra de mi persona. Puede haber un problema de gestión, pero no lo sé. Yo pienso que somos vecinos de Luján, nos conocemos todos, somos honrados, queremos al Museo y deseamos que vuelva a ser orgullo de Luján. Supongo que en eso estamos todos de acuerdo. Por eso no creo en una cuestión de nombres o personas. A lo mejor son temas personales, pero no lo sé. Por lo pronto, desde lo personal no hago ninguna crítica al director saliente.

– Pero no se juntaron para hablar del Museo y aportar a una transición.

– No me reuní con él. No sé cómo reunirme. No sé. No vino. Seguramente sería positivo. A mí me gustaría tener una reunión con él. Aunque hay que tener en cuenta que las autoridades provinciales y las estructuras cambiaron. Son otras normas y otras formas de gestionar.

 – Suena iluso, tal vez, pero no dejan de ser dos lujanenses que quieren mejor al Museo.

– Queremos lo mismo y en definitiva jamás tuvimos problemas personales y hasta asistí a montones de reuniones en las que me convocó. No tengo ningún problema. Me gustaría conversar pero no tengo forma de llegar a él.

FUENTE http://www.elcivismo.com.ar/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.