Fue al Museo de Philadelphia, se sacó una selfie con un guerrero de terracota y se lleva un dedo de recuerdo

El Museo de Philadelphia acoge hasta marzo una exposición dedicada a los míticos guerreros de terracota hallados en la tumba del emperador chino Qin Shi Huang. El pasado mes de diciembre, una fiesta celebrada en el museo terminó con uno de los asistentes llevándose un dedo de una de las estatuas.

Según el diario The Courier-Post, el museo acogió una fiesta ese mes organizada por el Instituto Franklin, pero la seguridad de la exposición era bastante deficiente. Los guerreros de terracota (10 estatuas de las más de 8.000 que datan del año 209 antes de Cristo) reposaban en una sala contigua a la de la fiesta, protegidas solo por dos postes con una cinta de tela cruzada frente a la puerta.

En teoría una cinta de ese tipo en un museo debería ser suficiente como para que alguien civilizado no la cruce, pero a Michael Rohana, de Delaware, le pareció poca cosa. Tras revisar las cámaras del museo, el FBI descubrió a Rohana entrando en la sala de las estatuas y sacándose un selfie con ellas. No contento con el recuerdo, decidió llevarse algo más tangible. Arrancó un dedo de una de las estatuas, que habían sido cedidas temporalmente por China, y se lo metió en el bolsillo.

Tras interrogar a los amigos del joven, estos confirmaron que el ladrón de dedos había comentado el incidente en el viaje de vuelta a Delaware y que incluso había compartido una foto del mismo en Snapchat. Según el informe del FBI, Rohana ha devuelto el dedo sustraído y el Museo ha reconocido que no se cumplieron los protocolos de seguridad requeridos.

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