Patrick Charpenel: “Los museos dejaron de ser espacios de contemplación, se tienen que convertir en puntos de discusión, de diálogo, tienen que asumir posiciones valientes”.
26 marzo, 2018
Bolivia anuncia la creación del primer museo subacuático en el lago Titicaca
4 abril, 2018

Judith Clark: “Muchos museos confían en la popularidad de las cifras y siguen resistiéndose a la experimentación para no asumir riesgos”

Judith Clark es la comisaria de la exposición ‘Balenciaga. Moda y patrimonio’, muestra que establece un diálogo entre los trabajos del modisto y la conservación museológica.

Originaria de Australia, criada en Roma y asentada en Londres desde hace años, Judith Clark es una auténtica referencia en el comisariado de exposiciones de moda. No en vano, desde el Museo Balenciaga le propusieron que se encargase de la nueva muestra, que desde ayer puede verse en el museo de Getaria dedicado al modisto y que perdurará hasta enero del año que viene. Clark comenzó su carrera con la apertura en 1997 de una galería experimental sin ánimo de lucro para exhibir moda en la capital británica. Desde entonces ha comisariado más de 40 muestras. Además, es profesora de Moda y Museología en el London College of Fashion y responsable del Máster en Comisarido sobre Moda.

¿Qué significa para usted la figura de Cristóbal Balenciaga?

-Es alguien que no estudió la historia de la moda pero trabajó en ese reino durante mucho tiempo. Es uno de los grandes de la historia, uno de los maestros indiscutibles y es muy reverenciado. No conozco a muchos que pueda colocar a ese nivel. Es alguien que podía hacer que algo aparentemente simple te quitase el aliento. Cuando me invitaron a trabajar en este proyecto, de inmediato me exigí cumplir con las expectativas. No podría decir con una cronología exacta todos los factores sobre su vida que he aprendido trabajando aquí. Mis pensamientos sobre él son una especie de collagede atributos sobre técnicas de sastrería y de costura.

Tiene mucha experiencia como comisaria de exposiciones. ¿Cómo se prepara una muestra de este tipo?

-Mi práctica es como una especie de arte de la investigación. Me meto absolutamente en la materia y entonces comienzo a hacer conexiones entre los elementos. En este tiempo preparando la exposición de Balenciaga he sido libre de asociar libremente todas esas referencias. A veces, me he encontrado transformando su obra en una pieza 3D, otras veces simplemente era cuestión de cambiar la posición de un vestido y en otras ocasiones era solo el hecho de generar conversación entre los elementos. Habitualmente, en los museos las visiones acaban colapsando en una sola;llamándolo conversación o diálogo me han permitido ser yo misma con el material. Y creo que ha sido muy estimulante para mí y un verdadero proceso de aprendizaje.

¿Por qué hacer una exposición metarreferencial?

-Es una exposición cronológica, por lo que la didáctica sigue ahí. Nunca les he planteado a Miren Vives Almandoz -directora del Museo Balenciaga- o a Igor Uria -director de colecciones del centro- que no fuese así. He respetado siempre la cronología. Y eso también es liberador porque lo puedes usar como trampolín y como columna vertebral de la investigación. Mi intención no es que la historia sea confusa, sino jugar con ella con esas referencias.

¿Se han traído piezas que no sean del museo?

-La mayoría de las piezas son del museo y ahí donde había un vacío, alguna pieza a la que queríamos hacer referencia pero no la teníamos, hemos generado una conversación y la hemos reinterpretado con tyvek(un material de fibras de polietileno de alta densidad) e, incluso, hemos escenificado su ausencia. Es un mundo de vacíos, pero este museo cuenta con un montón de objetos gloriosos. La exhibición también juega con la fuerza de la colección.

Habla del ‘tyvek’, precisamente, en esa voluntad metarreferencial usa en la escenografía materiales pensados para la conservación de las piezas como elementos para generar nuevas obras.

-Cuando hablamos del patrimonio pensamos en cómo lo vamos a conservar, cómo lo vamos a guardar. A veces queremos conservar la idea de una forma, otras veces representar la idea, como ocurren en la exposición con un caballo. Es raro, porque estyvek, pero tiene forma de caballo. Pero de esta manera conservamos una idea asociada a la historia de un vestido concreto de Balenciaga, en la que Diana Vreeland, comisaria de la exposición The World of Balenciaga del The Metropolitan Museum of Art de Nueva York de 1973, puso varias piezas al lado de una gran armadura ecuestre. Si el tyvek es el almacén, que almacene también una idea.

La escenografía la ha construido en Londres y la ha traído en un contenedor.

-Trabajo con muchos artesanos desde hace mucho tiempo. Esto empezó por una razón simple: tengo hijos. La primera vez que trabajé desde Londres y envié el material fuera era simplemente porque no quería alejarme de mis hijos. Hay quien no sabe esto y piensa que es por algún imperativo conceptual (ríe). Primero soy madre y luego comisaria. Trabajo de una manera colaborativa en la que les enseño un boceto y la mayor parte del tiempo la pasamos produciéndolo;es como extender una especie de práctica en estudio.

El título de la exposición es ‘Balenciaga. Moda y patrimonio’. ¿Cuándo deja un vestido de tener valor de uso y se convierte en un objeto exponible?

-Es una muy buena pregunta que la exposición no pretende responder, pero sí participar de ella. La exposición es un juego doble en el que está la idea de que algo es valioso y por lo tanto representa un cuerpo, una clienta, y a un objeto que escapa a lo efímero. Tratamos de almacenar lo efímero y nos quedamos con el gesto. Tenemos las ausencias que ya he citado y también cuenta con pequeñas bromas que hacemos, por ejemplo, con los baby dollsque reproducimos en plástico, que hoy en día estaría muy a la moda. Esos guiños están ahí porque observamos el trabajo de Balenciaga desde una mirada contemporánea y dándoles valor también actual.

Lleva 20 años comisionando exposiciones, ¿ha cambiado mucho el modo de hacerlo?

-Comencé con una galería experimental en Londres. Lo hice con un imperativo personal, hacer exposiciones de una manera más rápida que los grandes museos que me hacían sombra. Estos no eran receptivos a cambiar actitudes con respecto a las teorías de la moda y de hacer lecturas distintas sobre ellas. Mi amor hacia esto comienza desde la frustración derivada de tener ideas que no se ajustaban a la museología del momento. Después de esta trayectoria de dos décadas he visto cambios absolutos en la actitud, pongo como ejemplo la exhibición de Alexander McQueen en el Metropolitan Museum of Art en Nueva York. Este tipo de exposiciones se han convertido en muestras con una cantidad de visitas que nunca hubiesen imaginado. Los departamentos de Moda de los museos han establecido una relación entre ser reconocido y la afluencia de un público muy diverso. Ahora muchos museos confían en la popularidad de las cifras y siguen resistiéndose a la experimentación. Eso hace que la de Balenciaga me cause ilusión, porque asume riesgos.

FUENTE http://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2018/03/25/ocio-y-cultura/muchos-museos-confian-en-las-cifras-y-siguen-resistiendose-a-experimentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *