Eva Buch: “Lo que se pretende con los museos corporativos es que sean útiles para difundir el patrimonio”
15 septiembre, 2017
Argentina | Abren la convocatoria de voluntarios para la Noche de los Museos
15 septiembre, 2017

Polémica por museos que venden obras para comprar nuevas o sostener gastos

El debate lo abrió ahora el Museo Berkshire de Massachusetts, que puso a la venta 40 de sus obras. Con eso, se recaudarían los u$s 60 millones que necesita para seguir abierto

En el hemisferio norte siempre se ha sostenido que los museos pueden vender parte de su patrimonio para adquirir nuevas obras para completar sus colecciones o bien para restaurar o poner en valor obras de su acervo. Los grandes museos lo realizan periódicamente y hay que pensar que normalmente sólo el 10% de sus colecciones está en exhibición, ya que generalmente ésta es diez veces mayor que la superficie que tienen los museos para mostrar sus obras.

Las ventas del patrimonio siempre generan conflictos ya que las obras, en la mayoría de los casos, han sido donadas a los museos y los donantes, o sus familiares, sienten que su voluntad ha sido defraudada. Más doloroso pienso que es el caso de los artistas que donan sus creaciones, con el orgullo de ingresar con ellas a un museo, y que ven que luego son vendidas para adquirir obras ajenas. Normalmente, las obras se pagan con un plus ya que tienen el atractivo de la procedencia.

Actualmente el tema tiene mucha vigencia ya que el Museo Berkshire de Massachusetts ha puesto a la venta, en Sothebys, 40 de sus obras que se venderán desde noviembre y en los meses siguientes. Seguramente recaudarán los u$s 60 millones que necesitan para sostener su funcionamiento y mejorar el edificio.

Hay que pensar que son muy pocos los museos que se autoabastecen con sus ingresos. En nuestro país, tanto la Fundación Costantini como la Fundación Fortabat, aportan más de u$s 2 millones anualmente para financiar los costos del MALBA y de la Colección Fortabat. Las dos obras más importantes que vende el Museo Berkshire son de Norman Rockwell, el genial ilustrador y pintor americano quien las donó oportunamente y que se estima valen más de u$s 30 millones. Este museo fue el primero que hizo una exposición del artista. También venderán obras de los grandes maestros norteamericanos Frederic Church y Albert Bierstadt, y un móvil de Alexander Calder, quien siempre agradeció al museo ser el primero que le compró obras hace más de 60 años.

Los detractores de esta política de ventas sostienen que las colecciones no deben considerarse un activo financiero. El museo tiene más de cien años y también se ocupa de la historia y de la ciencia, fue creado por el fabricante de papel moneda y su colección es de 2400 obras. En cambio, los que apoyan la venta sostienen que estas colecciones no son sacrosantas.

 

Sin duda que creemos que los museos que venden sus obras, no estarán recibiendo importantes donaciones en el futuro, ya que sus obras donadas podrán ser vendidas para pagar sueldos y gastos. Cuando hace tres años un museo de Delaware vendió una obra para saldar sus deudas, su imagen quedó por el piso y hoy es un paria en la comunidad de los museos, y ya ni le prestan obras para sus exposiciones a manera de castigo. El director del museo sostiene que tiene un déficit insostenible desde hace 20 años y si no recibe unos u$s 60 millones, el museo desaparecerá y no podrá cuidar su colección ya que no estará más abierto al público.

Nuestro Museo Nacional de Bellas Artes posiblemente no exhibirá el 60% de lo que tiene en depósito jamás, a manera de ejemplo tienen 900 grabados de Piranesi que nunca han sido mostrados desde que los recibieron hace ya como cien años. ¿Qué pasaría si el Papa Francisco decide vender parte de las colecciones Vaticanas que no están en exhibición y ayudar a los pobres con el dinero que reciba? En fin, creo que es bueno pensar las ventajas y las contras de esta política de venta y renovación de las colecciones de los museos y también es un llamado de alerta para los 700 museos que se están creando cada año en el mundo.

Fuente El Cronista

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *